Usando el diapasón… Resolviendo dudas

Hablando de Música Antigua, en ocasiones vemos directores que se aferran fervorosamente a la afinación que viene escrita en la partitura cuando realmente el modo o el tono es algo orientativo en este tipo de música y para nada se trata de sonidos absolutos. Esto se debe a que la afinación de La de cada zona distaba mucho de ser 440Hz, es decir, el La de León podía ser de 420Hz en el siglo XVII mientras que en Palencia podía ser de 412 Hz. Esto pasaba en toda Europa y dos ciudades cercanas podían tener diferente La.

El La patrón ha sido variable históricamente, en el s. XVII de hecho había diferente afinación incluso para diferentes estilos de música según fuera religiosa o profana. A partir del s. XVIII se va generando una concienciación en torno a este problema y se empiezan a plantear las primeras ideas en torno a este problema. El primero en hablar de ello fue Mersenne, más tarde Sarrette, director del Conservatorio de París, fija el diapasón de estudios en su centro. En 1827, Fetis habla de la necesidad de adoptar un diapasón común europeo y en 1834 se celebra el I Congreso internacional de Físicos que establece la frecuencia de 440Hz para el La. Unos años más tarde en 1858 el gobierno francés dispone un decreto donde el La debe fijarse a la altura de 435Hz, idea bien acogida en Europa a través de un Congreso que se celebró en Viena.

Ya en el s. XX, en 1939 tiene lugar en Londres una conferencia internacional que devuelve a 440Hz la afinación del La. En la actualidad es la International Standard Organization (ISO) la que establece 440Hz para la altura del La.

Hoy en día se acepta que la música de Bach y anterior a él debió interpretarse con un La que podía oscilar entre los 395-415Hz, razón por la cual los solistas y formaciones especializadas en música antigua tienden a respetar esta afinación cuando interpretan Música Antigua.

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