Ideas para motivar y estimular una perspectiva multicultural en el aula de coro

Dependiendo del entorno social en el que se mueva un coro podemos plantearnos que una perspectiva multicultural es posible en la clase de coro, no sólo dentro de un programa de acción social, sino también como parte de toda una paleta de posibilidades educativas que nos ofrece la disciplina coral. Siguiendo un interesante artículo de Sarah Ross, que ha elaborado un interesante listado de posibilidades metodológicas para afrontar un reto de motivación multicultural en la clase de coro, expongo y desarrollo algunas ideas.

Calentamientos con melodías en otros idiomas pertenecientes a otras culturas

El movimiento, la percusión corporal, la declamación…. Pueden ser interesantes herramientas para colorear el contacto con una obra del folklore de otro país. El simple hecho de pronunciar en el idioma original ya es un acto de acercamiento cultural.

Sé visual

Ilustra las paredes de la clase con algún mapa o fotos de esos países sobre los que se está trabajando.

Conocer al estudiante de una forma más completa, no sólo su voz

El origen étnico de la comunidad a la que un alumno pertenece puede ser un punto de partida muy interesante para trabajar en clase con los alumnos. Su familia y su entorno pueden suministrarnos melodías y textos que pueden servirnos para desarrollar respeto hacia otras culturas en el alumnado.

Buscar información

Hacer que los alumnos lean, conozcan y expongan lo que saben sobre un país o una cultura concreta. Realizar búsquedas de información.

Trabajar con el texto

Conseguir las traducciones de las obras que se canten en un concierto y ofrecerlas en el programa para el público asistente. Asímismo podemos considerar hacer un programa o bloques de programa sobre temas universales como el amor o la amistad que están presentes en todas las culturas a través de obras que traten esos temas.

Comparar y contrastar

En el programa, yuxtaponer obras en diferentes idiomas que compartan un vínculo común para poder analizar desde diferentes perspectivas una misma idea.

Defender la autenticidad

Exponer criterios interpretativos que sean lo más fieles posibles a la cultura que se presenta y hacer que los alumnos valoren que la música de otras culturas es más auténtica cuanto más se acerca a su esencia original. Esta idea genera respeto por la interpretación.

Conecta diferentes partes del currículo de los alumnos

La música coral es música, pero también es literatura, historia, educación física, lengua, idiomas, filosofía, teatro, arte… Programa obras que puedan conectar con otras asignaturas e incluso programar actuaciones que aúnen estas disciplinas en una experiencia más global.

Tecnología en la clase de coro

Si tienes ocasión, utiliza los medios audiovisuales para mostrar a tus alumnos un vídeo sobre un coro de esa otra cultura que vais a trabajar. Hay alumnos visuales y alumnos auditivos, una clase multimedia les engancha al tema que se trata en clase.

Conecta con una clase en otro lado del mundo

Busca en webs como ePals.com o similares, un profesor puede encontrar a otro profesor y conectar experiencias docentes entre dos clases del otro lado del mundo. Podéis cantar para ellos una obra de su cultura y ellos para vosotros, la experiencia permite mucha creatividad de enfoque y seguro que resultará un éxito.

Conecta a tu clase con la comunidad

Haz que tu clase conozca de primera mano esa realidad que quieres ofrecerles. Una visita y/o concierto a un museo o un viaje de un día a esa comunidad hará que puedan sentir más de cerca los valores que les quieres transmitir.

Ideas para mejorar la entonación a primera vista (I)

En clase, hablando con muchos profesores y observando como tribunal en las pruebas de paso de grado compruebo que son muchos los alumnos que presentan dificultades a la hora de aprender a leer y entonar a primera vista. En no pocos casos incluso, este problema podría no solucionarse en los primeros 7, 8, 9 o 10 años de estudios musicales siendo luego una laguna en el estudiante para retos superiores.

¿Dónde radica la base del problema? ¿En el profesor, en el alumno o en el sistema? Probablemente encontremos debilidades en estos 3 puntos de apoyo que presenta esta dificultad pero a mí me gusta ver el vaso medio lleno y prefiero ofrecer soluciones, ejercicios y propuestas para mejorar esta deficiencia. Inicio una colección de artículos que ofrecen apoyo para superar estas deficiencias.

A lo largo de la semana existen numerosos momentos en los que no se nos permite hacer gran cosa; ratos como el ascensor, el autobús o la ducha (¿por qué no?) en los que podemos, discretamente, silbar intervalos, arpegios, saltos o melodías para irlas descubriendo a nuestro entendimiento. Esos ratos resultan de gran utilidad a la larga.

Empezar por lo más básico suele ser una buena opción. Reconocer todos los saltos posibles dentro de una escala diatónica y ganarle seguridad a la entonación de acordes tríada mayores y menores es el paso inicial con el que luego haremos ejercicios más complejos.

Ejercicio 1

En el primer caso propongo ejercicios que pivoten sobre la nota Do, por ejemplo, DO-re-DO-mi-DO-fa… Hasta Do agudo y en sentido ascendente, y después, el mismo ejercicio partiendo del Do agudo y en sentido descendente. Para este ejercicio lo ideal es no necesitar apoyo de ningún instrumento, debemos buscar y desarrollar los trucos necesarios para entonar correctamente los intervalos, ahí está la clave de todo, será nuestro punto de partida.

Importante: debemos comprobar la correcta afinación de cada intervalo realizado sirviéndonos de una escala de sonidos por grados conjuntos, por ejemplo, si quiero dar un Do-Fa primero subo como si se tratara de una escalera, peldaño a peldaño: Do-Re-Mi-Fa; y luego omito Re y Mi para quedarme con Do y Fa que es lo que inicialmente quería hacer. Este ejercicio nos servirá como método de comprobación en el futuro cuando dudemos de un intervalo que hayamos entonado.

Ejercicio 2

Una vez dominado este ejercicio cambiaremos de escala, es decir, el ejercicio será similar pero a DO lo llamaremos FA por ejemplo, tanto ascendente como descendente. Luego lo llamaremos Sol, Re… Y poco a poco iremos dominando la tonalidad mayor con todas las armaduras posibles. Resulta de especial ayuda el dominar la teoría de los intervalos para que todo vaya cuadrando en nuestra mente.

Ejercicio 3

Entonar un modelo de arpegio tríada mayor (Do-Mi-Sol) y el modelo de arpegio tríada menor (Do-Mi b-Sol). Debemos buscarnos nuestros propios trucos para entonarlos correctamente. La tríada mayor suena como el timbre de llamada en aeropuertos, supermercados… Eso nos puede ayudar. Y la tríada menor tiene bastantes ejemplos en música popular o en música clásica como para poder encontrar uno, pero ninguno de ellos es lo suficientemente famoso como para que todo el mundo lo reconozca, es por ello por lo que pido que cada uno encuentre sus propios trucos, siempre será más eficaz con algo que nuestra mente ya ha oído antes.

(Continuará)
                                                                                                                            Enrique Yuste Rivero

El oído musical

¿A qué llamamos oído musical? ¿Cómo saber si alguien tiene oído musical? ¿Existen diferentes grados de oído musical? Nos hemos hecho alguna vez este tipo de preguntas en relación al oído musical, el presente artículo trata de desvelar algunas claves de esta capacidad. El oído musical se compone de 4 habilidades que poseemos en mayor o menor medida, éstas son:

    Oído receptivo: es la destreza que nos permite diferenciar los sonidos que escuchamos, discriminarlos e identificarlos dentro de un conjunto sonoro llegando a reconocer cada uno de los que están sonando durante una audición musical.
    Oído proyectivo: se trata de la destreza que nos permite entonar y afinar una melodía cantada por nosotros en relación a un entorno sonoro al que debemos someternos. Por tanto determina la emisión sonora afinada o desafinada que una persona posee en relación a otros sonidos o en relación a una escala que actúa como marco de referencia.
    Memoria auditiva: es la capacidad que tenemos de retener mentalemente sonidos y de recrearlos en nuestra mente.
    Memoria de frecuencia: es la capacidad mediante la que podemos relacionar de manera certera un sonido con su frecuencia sonora pudiendo asignarle el nombre de la nota musical asignada a esa frecuencia sonora.

Normalmente si se posee 3 de estas destrezas en una medida aceptable al menos se suele decir que una persona tiene oído musical. Las 3 primeras capacidades son las más habituales en un músico pero según mi experiencia musical hay personas que pueden presentar un conjunto de 3 destrezas diferente al modelo más habitual.

Por citar sólo un ejemplo, he tenido la ocasión de conocer a una magnífica profesora y pianista que tenía oído receptivo, memoria auditiva y memoria de frecuencia en un grado muy significativo de control, era capaz de escuchar a un alumno tocar a cierta distancia y reconocer el nombre y el semitono exacto de la nota en la que había cometido un error pero, en cambio, esta profesora carecía de una afinación mínima al cantar hasta el punto de que lo entonado y lo escrito eran distancias sonoras completamente diferentes.

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Tener las 4 capacidades nos da lo que se conoce como oído absoluto, una persona que puede discernir un ambiente sonoro sin necesidad de referencia sonora previa y con una memoria y entonación dignas. Sin embargo, tener oído absoluto tampoco supone la panacea en todos los campos de la música pues el fenómeno del transporte musical dificulta en buena medida las facultades de los músicos que tienen oído absoluto ya que ellos deben aprender a aislarse para hacer sonar Mi cuando están leyendo Re, por ejemplo. Esto puede llegar a ser molesto en muchos casos y suelen sentirse incómodos entonando una melodía transportada o tocando un instrumento transpositor.

La conclusión al anterior párrafo podría ser, por un lado, que el oído absoluto te puede ayudar y mucho en ciertos campos de la música, como por ejemplo a un director de orquesta; y por otro lado, puede dificultar la labor de un cantante o un director de música antigua quienes acostumbran a trabajar con una afinación levemente distinta a las notas escritas.

Parte de estas habilidades tienen un componente innato, genético, pero todas se pueden mejorar mediante la práctica y el estudio meticuloso de las dificultades que se presentan.
                                                                                                                            Enrique Yuste Rivero