El principio de unidad en el Requiem de Mozart

Cuando escuchamos o cantamos el Requiem de Fauré resulta evidente que su música discurre de forma lineal o evolutiva desde la oscuridad del inicio, la reciente muerte del ser querido, hasta el reinos de los cielos; se trata de un viaje de un sólo sentido que, al igual que la mayor parte de la música de Bach, nos lleva de un estado a otro, desde un lugar a otro diferente al del punto de partida. El Requiem de Mozart no está planteado de esa manera, se trata de una estructura en espejo, como si dobláramos un folio y los extremos se tocaran, como si la zona central se reencontrara con su homónima en esa doblez.

Según los expertos, fue deseo de Mozart que el Lux Aeterna y la fuga final fuera una reescritura del inicio y del Kyrie pero usando Lux Aeterna y Cum sanctis tuis en el lugar de aquel texto. Esto plantea que el comienzo y el final sean musicalmente similares, además de resultar algo evidente para cualquiera que escuche el Requiem aunque no es un caso aislado, hay más evidencias.

Un tema compartido entre el comienzo de los bajos en el Introito y el Agnus Dei se muestra el siguiente ejemplo, aportando de nuevo unidad entre el comienzo de la obra y el final de la misma:

Scan101930008-page-001d.jpgScan101930005-page-001.jpg
En el interior de la Requiem encontramos el comienzo del Dies Irae que se relaciona temáticamente con el comienzo del Sanctus a pesar de estar una pieza en modo menor y otra en modo mayor. Comparen los siguientes ejemplos:

Scan101930007-page-001.jpg

La intención inicial de Mozart había sido que su Misa de Requiem hubiera tenido 3 grandes fugas al comienzo (Kyrie), al final (Cum sanctis tuis) y a la mitad de la obra al final del Lacrimosa, como decíamos antes. Aunque conservamos el tema de la fuga que escribió para ese final del Lacrimosa, una muerte prematura le impidió desarrollar ese tema en la fuga que había soñado y Süssmayer, su amigo, discípulo y colaborador en la finalización del Requiem, no se atrevió a darle forma y cambió dicha fuga por un lacónico amén en una cadencia plagal, muy del gusto de la época como ya cité en otro artículo. Aquella fuga que Mozart había ideado para el Amen final del Lacrimosa estaba tomado del Dona eis que la contralto cantaba en el introito, véase aquí un elemento de conexión entre piezas aparentemente diferentes:

Scan101930008-page-001c.jpg
El Osanna del SantusBenedictus toma su idea melódica del Quam Olim Abrahae, rítmicamente es muy diferente pero los intervalos melódicos son similares:

Scan101930004-page-001.jpg

Empecé este artículo hablando del Requiem de Fauré, y me gustaría señalar que el parecido ideológico más significativo entre este Requiem y el de Mozart lo encuentro en el Confutatis, en el que la oscuridad y la luz están más polarizados, las voces graves son la inquietud rítmica, el drama del infierno, mientras que el delicioso Voca me de las voces femeninas transcurre en una quietud celestial.